SER, LUEGO HACER

La idea de esta columna es tratar temas cotidianos desde una mirada holística e integral, permitiéndonos replantearnos y explorar diferentes aspectos de la vida relacionados a los centros de energía y la vida diaria.

En este caso, vamos a introducirnos en el tema de la “Supervivencia”, el aspecto más “material” de nuestra existencia, sobre cómo nos ganamos la vida y cómo es nuestra relación tiempo-dinero.

Según el Yoga, Mulhadara Chakra (Centro bajo) es el centro energético responsable de nuestro sostenimiento físico y material, de nuestra autoafirmación, fortaleza y límites, entre otros.

Desde la Gimnasia con Centros de Energía decimos que una persona con centro bajo equilibrado, físicamente se representa con piernas firmes y fuertes permitiéndole sostenerse parado en contra de la fuerza de gravedad e independizarse de la tierra… con su columna alineada, rodillas flexionadas y mirada hacia el frente… en una actitud de confianza y serena expectación afirmando: “este Soy yo”, este es “mi” espacio, esto es lo que quiero y necesito.

Por el solo hecho de existir, tengo derecho al sostén, a recibir lo necesario de la vida para independizarme y desarrollar mis capacidades, sueños y deseos en la vida. ¿Me siento merecedor? ¿Me siento confiado, sostenido y abundante?

Vivimos en una sociedad en la que nos han enseñado que para vivir hay que hacer. Trabajamos y trabajamos… ocupando la mayoría de nuestro valioso tiempo en una carrera contra-reloj tratando de ganar más dinero para comprar la “efímera felicidad”.

Pero ¿la felicidad se compra? ¿Nos olvidamos acaso de que la felicidad está en las pequeñas cosas? Y solo necesitamos detenernos, encontrar ese espacio sin tiempo, conectarnos con nuestros sentidos, con nuestro Ser y simplemente Ser… abrir los ojos y ver, y explorar la infinidad en los pequeños detalles. Disfrutar de un café, registrar su sabor, escuchar música, sentir mi respiración, leer un buen libro, caminar lentamente por las calles mirando las hojas caer en otoño, disfrutar de una buena charla con amigos, de la sonrisa de la persona amada, de la compañía de tu mascota… ¡en eso está la felicidad!

¿Y qué se requiere? Simplemente cambiar el paradigma en el que vivimos, replantearnos nuestra elección del binomio tiempo-dinero.

Según Maslow, luego de satisfacer las necesidades básicas (alimento, abrigo, descanso), la felicidad consiste en perseguir el fin único de la “autorrealización”. ¿Me autorrealizo adquiriendo bienes?, ¿o me autorrealizo siendo, conectándome con mi esencia y representando la mejor versión de mí mismo?

Cada uno de nosotros tenemos un propósito, por el cual hemos venido a autorrealizarnos… ¿Lo conozco? ¿Destino mi tiempo y energía en actuar en función a mi Ser? ¿O solo actúo y actúo sin una dirección clara ni de acuerdo a un propósito mayor?

Sentirme merecedor del sostén y la abundancia, de dedicar mi energía en actividades y trabajos que me conecten con mi propósito es un derecho de nacimiento que todos tenemos. Es fundamental comenzar a replantearnos la relación entre sostén, tiempo y dinero en mi vida cotidiana.  Permitirme detenerme para encontrar la guía y luego accionar en esa dirección, integrando lo material y espiritual en mi vida diaria, es nuestro desafío en estos nuevos tiempos… ¿Me animo a intentarlo?

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