SENSACIONES DE UNA EXPATRIADA

Un año y medio de vivir en la Ciudad de México me deja las siguientes impresiones / reflexiones:

  • Cada lago, bosque, ruina, pirámide, comida, museo, parque, playa, calle… tiene ese encanto de lo nuevo.
  • ¡Pueblos mágicos por todos lados! Y a dos horas de la ciudad. Cada fin de semana un plan diferente para conocer.
  • Hay un barrio lleno de argentinos, porque es verdad que estamos en todos lados.
  • El chavo no es el ídolo que todos pensamos. Decepción total.
  • Fascinarme con ese contraste inacabable entre lo tradicional y lo globalizado. Tenés un carrito de tacos y un Starbucks en cada esquina.
  • El día de muertos te vuela la cabeza. Posta. Halloween, no existís.
  • Yerba y medialunas se consiguen con facilidad. Explicame cómo sobrevivía si no.
  • Me sigue sorprendiendo la amabilidad de los mexicanos en cada lugar que voy.
  • El picante y yo ya hicimos las pases, pero hubo un tiempo en que la pasé mal.
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Monumento a la revolución. Además es un museo.

  • No deja de sorprenderme el desconcierto que les produce a los mexicanos verme tomar mate. Acto seguido quieren probarlo y lo primero que hacen es revolver la bombilla (ataque de histeria). Pero lo más lindo es tratar de explicarles el ritual de compartirlo y todo lo que implica para los argentinos.
  • Todo lo que comés lo envuelven en una tortilla de maíz o trigo. Manejame el tema de las harinas (creo que engordé tres kilos desde que estoy y no exagero).
  • Siempre me gustó el tequila, acá conocí del bueno. Y me hice amiga del mezcal, ya que estamos.
  • Gastronomía de todos los colores y sabores. Te meten fusiones tales como “comida china en un taco” (adaptarse para sobrevivir).
  • Soraya Montenegro (la mala de las telenovelas de Thalia) es meme nacional. Entendieron todo.
  • Hay una variedad de jugos y aguas con sabores impresionantes (“la Limonada que parece Jamaica pero sabe a Tamarindo”).
  • Lo que me cuesta decirle pastel a la torta, y torta al sanguche.
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En varios lugares típicos de la ciudad está el cartel con el nuevo nombre de la capital: cdmx

  • Envidio la capacidad y tolerancia estomacal que tienen los mexicanos. Entre el picante y el alcohol yo no llegaba a los 30.
  • Conocer la Universidad Nacional de México (UNAM) e inmediatamente tener la necesidad de estudiar algo ahí. Alma de ñoña y en defensa de la educación pública, siempre.
  • Acostumbrarme al bullying en la oficina por argentina. Aunque me cueste admirtirlo, sí, hablamos con cantito.
  • Todavía me da cosa ver como desayunan tacos al pastor a las 9 de la mañana. Yo con mis cereales, explicándoles que nuestro plato fuerte es la cena.
  • Salir con botas en pleno verano porque ciudad tropical si las hay. Te llueve tres meses seguidos, posta.
  • Sacar chapa de haber dejado a México fuera de cuartos de final en los mundiales que tengo memoria. Porque el ego argentino sigue siendo lo más grande que hay, estés donde estés.

4 comentarios en “SENSACIONES DE UNA EXPATRIADA

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