EPPUR SI MUOVE (EL INGRESO)

Imaginemos una historia.

Un hogar argentino típico, compuesto por 2 adultos (papá y mamá, si queremos ser muy clásicos) y 2 niños. Un día, la mujer recibe la desagradable noticia de que ha perdido su empleo, por alguna razón que no viene al caso. Esto quiere decir que ahora el ingreso que recibe este hogar todos los meses se reduce mucho. El hogar tiene un problema muy grande, ya que tiene que afrontar las mismas necesidades que antes con menos recursos.

¿Qué pasará? ¿Podrán acceder a algún ingreso extra que compense, aunque sea en parte, este problema? ¿Tendrán ahorros a los que puedan recurrir por un tiempo? ¿O no les quedará más remedio que ajustarse y empezar a vivir con menos?

En los años 70, muchos economistas empezaron a hablar de algo llamado movilidad de ingresos. No se trata de algo que hayan “descubierto” en esa época; desde mucho tiempo antes se sabía que los ingresos de las personas y los hogares se mueven en el tiempo y eso siempre despertó preguntas importantes. Pero recién en la década del 70 empezamos a contar con instrumentos que permitan dar algún tipo de respuesta a algunas de esas preguntas: las encuestas longitudinales.

Una encuesta longitudinal es una encuesta que visita al mismo conjunto de hogares muchas veces en el tiempo, con el fin de observar qué cosas cambiaron en ese tiempo, cuánto cambiaron, cómo cambiaron. Hacer encuestas de este tipo es algo bastante caro y por eso no es de extrañar que las primeras experiencias que conocemos provengan de países ricos. En Estados Unidos, la Universidad de Michigan comenzó la primera encuesta longitudinal de la historia en 1968, la Panel Study of Income Dynamics. En los 90 ya muchos países de Europa lanzaron encuestas similares, como por ejemplo la British Household Panel Survey, realizada por la Universidad de Essex en Reino Unido desde 1991.

En América Latina, todo tarda un poco más en llegar. Recién en los 2000 aparecen encuestas que visitan a los mismos hogares varias veces en algunos países. Eso abrió la posibilidad de investigar la movilidad de ingresos en nuestro continente y de eso se trata mi tesis doctoral. Viví toda mi vida en Buenos Aires y creo que seguiré acá un buen rato más así que mi interés no es solamente científico. Me interesa conocer y entender las problemáticas de la sociedad en la que vivo.

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Acá estoy, hace unos años, presentando algunos resultados en un congreso en la Universidad de Buenos Aires.

Nuestras encuestas no son tan buenas como las de los países desarrollados, las limitaciones con que tenemos que lidiar son muchas. La principal es que la “ventana de observación” de las encuestas latinoamericanas es muy corta: solo vemos al hogar durante un lapso breve (por lo general entre 1 y 4 años). Eso quiere decir que preguntas “de largo plazo” (por ejemplo, ¿los hijos de padres ricos siempre son ricos cuando llegan a grandes?) no pueden ser respondidas todavía. Lo que sí podemos hacer es mirar qué pasa a corto plazo, que no es nada menor.

¿Cuánto cambia el ingreso de los hogares de un año al otro? ¿Cuántos hogares pasan a ganar más y cuántos pasan a ganar menos? ¿Cuántos individuos se quedan sin trabajo y cuántos consiguen un trabajo? ¿Cuántos acceden a una jubilación o a un subsidio y cuántos pierden con la inflación? ¿Cuántos hogares caen en la pobreza y cuántos salen de esa situación terrible?

Este es el tipo de preguntas que yo me hago y que trato de responder en mi tesis. No se crean que es fácil, eh. Hay dificultades de todo tipo: teóricas, técnicas, metodológicas… todo lo que hace falta para que sea divertido.

Muchos economistas piensan (pensamos) que un nivel muy alto de movilidad de ingresos en el corto plazo es algo problemático. De hecho, muchas veces se le llama a esto “volatilidad de ingresos”, o a veces directamente nombres más claramente peyorativos como “inseguridad de ingresos”. Parece que esto de que mi ingreso pueda bajar o subir fuerte en poco tiempo puede ser algo malo y muchos economistas están (estamos) preocupados por ello.

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Jacob Hacker es un politólogo estadounidense que estudia estos mismos temas. En 2006 escribió un libro muy popular, The Great Risk Shift, donde esencialmente argumenta que la inestabilidad de ingresos representa el fin del sueño americano. Aquí un breve resumen de la idea: https://www.youtube.com/watch?v=fDz0_j3fSco

Pero además, algunos pensamos que este problema es más importante en países en desarrollo que en países desarrollados y por lo tanto tenemos que prestarle especial atención acá.

Volvamos al relato imaginario del comienzo, ¿qué le pasa a nuestro hogar imaginario? En países desarrollados, existen muchos mecanismos que sirven para “amortiguar” el impacto que la pérdida de empleo tiene sobre el ingreso del hogar. Por ejemplo, la mujer puede acceder a un seguro de desempleo o alguna otra transferencia pública que le sirva para moverse mientras busca otro trabajo. Además, es posible que la pareja haya previsto esta situación y por eso haya elegido sacar algún tipo de “seguro”, como un buen fondo de ahorro que rinde más que la inflación.

Pero acá estamos hablando de un país en desarrollo, donde las cosas son más difíciles. Acá, es posible que la mujer tuviera un empleo no registrado, donde los despidos son más frecuentes, no hay indemnización y ni siquiera tienen la cortesía de avisarte con tiempo que te quedaste en la calle. No hay seguro de desempleo (o hay, pero el monto es tan bajo que se vuelve casi simbólico) y las políticas de transferencias tienen problemas de cobertura (no le llegan a todo el mundo) o bien de monto (también pueden ser casi simbólicas) o, en algunos casos, ambos.

¿Y el ahorro? Malas noticias, estos países tienen mercados financieros muy poco desarrollados, lo que implica que no es fácil encontrar alternativas de ahorro que rindan más que la inflación o bancos que te presten a una tasa razonable cuando te tocó una mala época. Lo más probable es que a la pareja hipotética no le quede otra que ajustar fuerte su consumo y empezar a gastar mucho menos hasta que la mujer pueda conseguir otro empleo. Complicado, ¿no?

La movilidad de ingresos es un mundo apasionante. Complejo, confuso, por momentos inabarcable. Estoy seguro de que mi tesis no alcanzará para responder a fondo todas las preguntas que mencioné acá (y créanme, hay muchas más). Sí espero que sirva para que empecemos a pensar en estos problemas y a que mucha gente se interese por ellos. Porque el ingreso en eso es como la Tierra: se mueve. Quizá bastante más de lo que pensamos.

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