UNA FOTO, EL PRINCIPIO DE UNA HISTORIA

La historia de la foto que se ve más abajo, comenzó con otra foto. Una imagen que en 1958 mostró a casi cinco decenas de músicos que conformaban las escena jazzística neoyorkina del momento. En tiempos donde un bebop consolidado daba paso al hardbop y comenzaban a surgir otros ritmos más volubles de la mano de Ornette Coleman, un fotógrafo se dispuso a cumplir el encargo que le habían hecho sus editores de la revista Esquire: retratar a los artistas de jazz del momento. Art Keane levantó el teléfono y llamó a un puñado de artistas. Tal vez un poco inseguro de que cumplan con su palabra, siguió llamando. Cuando llegó el momento del clic, había 58 músicos de jazz de todos los tiempos y géneros en aquella calle del Harlem. Allí se mezclaron Gene Krupa con Charles Mingus, bebop con swing, músicos consagrados con jóvenes talentos. Fue un gran día para el jazz. Un momento histórico.

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Casi 60 años después, a miles de kilómetros del umbral de aquella vieja construcción en Harlem, más de 130 músicos que conforman la escena de jazz porteño revivieron el encanto. Un sueño que comenzó a gestarse cuando conocí la historia de “A Great Day in Harlem” y se concretó el 19 de noviembre de 2016 en las escalinatas de la Facultad de Derecho. “Un Gran Día en Buenos Aires” no tuvo un propósito comercial. No surgió del pedido de ningún editor. Fue la idea de lograr una unión de músicos que ya están unidos por la música que hacen. Un proyecto que fue a pulmón, con un gran trabajo de quienes me acompañaron en esta locura: María Cueto, Claudio Parisi, Laura Tenenbaum y su equipo de trabajo ad hoc, que incluyó a Silvina Muszczynski, Fabián Lio, José Brusco y Pablo Astudillo. Las horas que llevó planificar ese evento (interminables chats, reuniones entre semana, llamados por teléfono, y otros etcéteras) no fueron en vano. La satisfacción que encontré en los músicos que se hicieron presentes aquella tarde de verano pagó con creces. Hubo una reunión de pares, de amigos, de alumnos, profesores, familiares. Desde aquel momento, se sucedieron muchos momentos hermosos: la presentación oficial en la Cúpula del CCK, la doble “función” en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, la estadía en el Salón Dorado del Teatro Roma de Avellaneda. La lista continúa: el Centro Municipal de Arte de Avellaneda (San Martín 797), durante el mes de septiembre. ¿Qué más habrá en el camino? No tenemos certezas. Pero hay algo que sabemos: esta historia todavía se está escribiendo.

– Gonzalo Chicote, director de Animales del Jazz

www.animalesdeljazz.com

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