COLOMBIA Y LOS KOGUIS

Comenzamos nuestro viaje entusiasmadas y dispuestas a que la vida nos sorprenda. Llegamos a Bogotá y tomamos un vuelo a Santa Marta. Nuestra intención era conocer por allí mientras nos dirigíamos al Parque Tayrona.

La playa Cristal nos dejó sin aliento… luego de un viaje en lancha llegamos a ese paraíso del caribe colombiano: agua cristalina, sol, arena blanca, peces de colores, calidez… Dejamos que el sol rozara nuestra piel… descansamos… y permitimos que la suavidad del corazón comenzara a guiarnos en esta aventura.

Continuamos el viaje hacia el parque Tayrona. Meses atrás, mientras preparaba el viaje, había leído sobre una antigua tribu que habita las Sierras Nevadas de Santa Marta: los indios Koguis. Me pareció muy interesante su mensaje para este tiempo. Por lo que decidimos atravesar a pie el camino hacia el parque Tayrona, aprovechando para visitar “Pueblito”, antigua aldea Kogui.

ARBOLITO

En medio de la imponente selva colombiana

Comenzamos la caminata en medio de la exuberante selva colombiana. Como niños, nos dejamos llevar, sin pensar, disfrutando de la experiencia de perdernos en medio de la naturaleza. Permitimos que la Madre Naturaleza nos hablara, nos acariciara, nos protegiera… Nos maravillamos con los sonidos.. los pájaros, insectos, animales y árboles nos daban la bienvenida.

Encontramos árboles eternos… ancestrales… llenos de sabiduría… la energía que brotaba de ellos incluso hoy se puede observar a través de las imágenes que tomamos. Nos acercamos a abrazarlos y dejamos que nos susurraran al oído, tantas cosas… nos hablaron a través de un lenguaje muy antiguo… que iba más allá de las palabras… un lenguaje que iba directo al corazón y se grababa en la profundidad… esperando ser despertado en nuestra vida cotidiana.

ARBOL

Luego de 5 horas de caminata, encontramos Pueblito… estaba deshabitado. Había unos cuantos turistas y un kogui que estaba ofreciendo sus artesanías. Se dice que cuando llegaron los primeros españoles en sus barcos, los indios Koguis abandonaron sus aldeas y se fueron a otras en un lugar de difícil acceso en la montaña de Sierra Nevada.

REFORESTAR EL CORAZON

Reforestar el corazón

Allí solo quedaban las “ruinas” de aquellos tiempos… aunque si cerrábamos los ojos, podíamos ver aún a sus niños corriendo y jugando entre los árboles, a sus mujeres cocinando, y a sus hombres y “mamos” reunidos en ronda compartiendo.

Según las tradiciones ancestrales, los Koguis son guardianes del Corazón de la Tierra.  A lo largo de miles de años ellos han sostenido en el planeta el equilibrio y la conciencia crística, a través de su amor y cuidado a la Madre Tierra (o “Aluna” como la llaman).

En los últimos años ellos han salido del aislamiento en el que vivían, para buscarnos y entregarnos un mensaje… a nosotros sus “hermanos menores”. Ellos nos dicen que aún estamos a tiempo… que es nuestro deber y nuestro derecho participar en la Creación de un Mundo Nuevo. Un mundo donde respetemos y cuidemos a la Madre Tierra, donde vivamos en armonía y desarrollemos la vida en su belleza.

ALDEA KOGUI

Pueblito- antigua aldea kogui

Ellos nos dicen que la clave para vivir en un mundo así es aprender/recordar cómo es “Vivir desde el Corazón”. Quizás suena poético y salido de un cuento de hadas… pero… ¿es posible? Observemos desde donde vivimos cada día. ¿Vivimos desde el corazón? ¿O vivimos desde la cabeza? ¿O desde el ego? ¿O desde el cuerpo y sus instintos? ¿Dónde está asentada mi conciencia? ¿Cómo vivimos? ¿Qué significa “Vivir desde el Corazón”? Repito, no como algo ilusorio y lejano, sino como una realidad.

Drunvalo Melquisedec, en su libro “Viviendo desde el Corazón”, amplía al respecto:

“Uno necesita descubrir que el espíritu se puede mover dentro del cuerpo y entonces literalmente dejar su lugar dentro de la cabeza y la mente para entrar en un estado de conciencia e inteligencia completamente alterado que se encuentra dentro del Corazón”.

“Entrar en el Espacio Sagrado del Corazón no implica aprender un proceso… más bien, es un proceso de recordar, porque siempre hemos estado en este espacio, desde el principio”.

“Dentro de este espacio, has grabado los más profundos deseos de tu corazón, los cuales deseas manifestar y vivir más que ninguna otra cosa. Ahí está tu propósito para venir a la Tierra, es tu verdadera razón de estar aquí”.

“Cada día regresa a tu Espacio Sagrado del Corazón y continúa explorándolo. Es tu derecho de nacimiento recordar quién eres en realidad y por qué estas aquí. Tú eres un increíble hijo/hija de Dios teniendo un sueño de que eres un ser humano en un pequeñito planeta en medio de la nada. ¿Qué sucederá cuando recuerdes quien eres realmente? Eso es algo que solo tú puedes saber”.

Se pueden encontrar las enseñanzas de Drunvalo y sus meditaciones guiadas para entrar en este “Espacio Sagrado del Corazón” en internet, que se puede acceder en el siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=glQ8v7QQ6N0.

Este libro llegó a mis manos, sincrónicamente, en el momento en el que estaba en el parque Tayrona. Y me maravillé al leer entre sus líneas cómo él hablaba sobre las enseñanzas Koguis y su importancia en el día de hoy.

FOTO KOGUI EXPOSICION

Imagen de la exposición “Los Koguis: un viaje al corazón del mundo”- Miguel de Casenave

Si bien no tuvimos un contacto directo con los Koguis en el viaje, pudimos sentir su presencia y su mensaje durante todo nuestro tiempo allí… a través de los árboles, del viento, incluso del libro de Drunvalo… Días después, estando en Cartagena, encontramos una exposición fotográfica: “Los Koguis: un viaje al Corazón del Mundo”. Para cerrar este magnífico viaje, allí estaban ellos, mirándonos a los ojos, sonriéndonos y agradeciéndonos el haber escuchado.

Regresé a casa en Tucumán con el alma llena y el corazón contento. Con tanto por aprender y experimentar… con la tarea de comenzar a “Vivir desde el Corazón” y a crear desde ese espacio. No ha sido fácil desde entonces, pero sí vale la pena. Hay momentos en los que lo logro, y otros en los que me pierdo en la vorágine de la vida… en los deberías… y en mi cabeza.

Pero siempre regreso a intentarlo… a leer, a meditar, a permitir que la belleza me muestre el camino de una tarde soleada o de una charla con amigos… y me recuerde a vivir desde el corazón.

Comenzar a plantearnos desde dónde vivimos es un desafío… y un camino seguro hacia la felicidad.

Ursula Milsztejn Petersen

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