RIO DE JANEIRO, SELVA COSMOPOLITA

Casi sin proponérmelo configuré un hábito de celebración. Desde hace tres años que paso mi cumpleaños en Rio de Janeiro. Los últimos dos años fui sola.  Febrero. Calor. Siempre de mochila, y un poco justa de plata. Qué libertad la de andar liviano. Elijo parar en algún hostel y, aunque fui variando, intento que sea cerca de la Rua Santa Clara.  Ahí estoy literalmente en el medio de Copacabana, cerca de todo, en una zona económica y popular, equidistante de Pedra do Leme (una gran piedra contorneada por la playas de Urca y Botafogo) y de la mítica Ipanema (donde Vinicius de Moraes andaba cansado de tantos caminos sin poesía, sin pajaritos y con miedo a amar, cuando se topó con la Garota de Ipanena y su cuerpo bronceado).

imagen

Para mí Rio es una selva cosmopolita. A mis ojos frutos exóticos caen a la vera de las avenidas, el ritmo de la ciudad es fervoroso, las favelas que nos observan desde los morros mientras allí debajo reinan frutos, flores, colores y olor a feijoada incluso bien temprano a la mañana.

DSC_0152

La Rua Santa Clara me marca el ritmo de lo que más me gusta. Parar y mirar. Ahí hay un lugarcito donde venden café y comidas. Un lugar medio despintando y sin la incandescencia de los lugares modernos. Afuera, un kiosco donde venden diarios, revistas, material de lectura y además: ojotas, de todos los colores y casi todos los talles.  Un señor vende plátanos, en esa misma esquina, algo así como un manojo de 4 ó 5 por 1 real. Los turistas entran y salen, buscan algo de comida para seguir presurosos a la playa, como si esas paradas no fueran parte de sus vacaciones y el cronómetro sólo se activara cuando sus cuerpos se doran sobre la arena. Buscan algo que tomar y mitigar el fusilante calor. Fusilante para los foráneos, porque los locales que atienden ahí parecen no inmutarse dentro de sus coloridos uniformes, mientras observan con algo de resignación como los aún pálidos y atolondrados dejan un poco de arena en el piso, apresurados por bañar sus cuerpos del oro de sol de Copacabana.

DSC_0142

Pareciera existir una regla implícita. Aunque hay una barra y algunas mesitas pequeñas  sin manteles, el lugar es de pasada para los turistas, pasada rápida y sin visita al baño. “Banheiro Interditado” indica el cartel.

DSC_0126

“Banheiro Interditado“. Un candado y un espejo. Sólo eso, y al lado de la barra .

El dueño del hostel en el que paré la última vez, y también dueño de un exuberante Gran Danés, me dijo que ese día por la noche se juntaban los de “Noites Do Norte” en la base de Leme. Sería como un bloco de rua. Un grupo de percusión y vientos que se juntan a ensayar para el carnaval, al aire libre y con quien quiera sumarse a escuchar y bailar. Son musicalmente geniales. Ya es de noche, pero no hace nada de frío. Un grupo de chicas baila y despliega sus faldas largas y de colores, una energía espectacular. Todo es risa, música, baile. Con el Atlántico que nos ronronea a metros.

Como era mi primer viaje con la réflex me había propuesto sacar muchas fotos, pero la verdad es que a la media hora tenía la cámara en la mochila, estaba bailando y compartiendo cerveza con los que estaban al lado mío. Y claro, aún estaba ejercitando lo que es la naturalidad con una cámara en la mano. Conocí dos arquitectos portugueses, que viven en Brasil desde hace algo así como 10 años. No recuerdo sus nombres. Lo que sí recuerdo es que uno de ellos terminó contándome que andaba enojado con la vida, que quería volver a Portugal, que extrañaba sus raíces y la libertad de estar en su tierra.

DSC_0203

Qué complejidad de historias y sentimientos, en un solo lugar. El Gran Danés también estaba.  Y también un señor descalzo que bailaba con su perro, al que llevaba con una correa. Y el mar que nos seguía cantando, incluso cuando se había apagado la efervescencia de la música de los de “Noites”.

IMG_20160213_124605222

A Dario Peralta, y su tan querido RIO.

 

2 comentarios en “RIO DE JANEIRO, SELVA COSMOPOLITA

  1. Manu Casas Berge dijo:

    Hermoso Pia!.. Rio es increible, tus relatos por Copacabana, esos encuentros de musica y baile junto al mar en Leme, las frutas en la calle, los botecos bien de barrio, todo. imperdible. Yo estuve viviendo solo unas semana por Copa, sin dudas mi corazon lo tiene Santa Tereza, más não tem como não se apaixonar pela cidade maravilhosa. ne? jaja besos

    Le gusta a 1 persona

  2. Pia Ramello dijo:

    Manu, gracias por tus lindas palabras!! Totalmente, cómo no caer rendido con una ciudad tan hermosa, gente tan vibrante y cultura a flor de piel. Si a cada paso en esa ciudad uno agradece estar ahi, metido en un ritmo que te abraza el corazón. Tengo bellisimos recuerdos de Rio. A seguir viajando y explorando sensaciones! Abrazo, y nuevamente: GRACIAS. 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s