SUBITE A MI BICI

No habían pasado ni 10 horas de mi llegada a Beijing cuando uno de esos viajeros buscavidas que sabés que nunca más te vas a cruzar me dijo:

– Lo que tenés que hacer para conseguir una bicicleta gratis es mirar los candados. Si está abierto, agarrala, es gratis.

Beijing es una ciudad en transición, como todas las ciudades chinas. Se respira cemento, ladrillos y polución. Es imposible levantar la cabeza y no ver por lo menos tres torres amarillas de construcción, en cualquiera de los cinco anillos concéntricos que componen la trama urbana.

En la Universidad Tsinghua todos los profesores dan a entender que el año crítico para la transición, a lo que ellos llaman “New China” es 1978. El gobierno chino decidió que crearía grandes metrópolis en su territorio. Sabían que ni la abolición del feudalismo (a principios del siglo XX) ni la revolución cultural de Mao llevarían a la República Popular de China a su antigua gloria. Desde entonces, muchos habitantes del campo (que concentraba más del 80% de la población total) migraron a las ciudades, atraídos o empujados. Entre 1978 y 2016, sin interrupciones, un 1% de la población se mudó de los campos a las ciudades. Más de 10 millones de almas todos los años dejan sus casas rurales para conseguir mejores salarios y servicios.

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Vieja fábrica de acero, Shougang Group, futuro campo de Juegos Olímpicos de Invierno 2022, quinto anillo, Beijing.

La mayoría de los inmigrantes que Beijing recibió se emplearon en las fábricas de la industria metalmecánica y en la producción de energía. Millones de brazos trabajaban en fundiciones, forjando acero, o en plantas de energía, quemando carbón. Junto con la masividad del uso de automóviles, Beijing se convirtió en una de las ciudades más contaminadas del planeta.

En este verano, algunos días no se puede ver a más de doscientos metros. La nube de aire sucio bloquea la vista, el cielo y los edificios desaparecen. Me gusta pensar que, gracias a la tradición china por los jardines y a la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero, esta ciudad es como un gran bosque. Los chinos plantan árboles, las fábricas emiten dióxido de carbono que alimenta a esos árboles. Los chinos me dicen “you lucky, you lucky”. Se refieren a lo hermosa que está la ciudad en verano. En invierno hay días donde la polución permite una visibilidad de 10 metros.

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Parque y torres de construcción, quinto anillo, Beijing.

Hace más o menos 10 años el gobierno local dijo “basta”. O las condiciones ambientales llevaron a que la alcaldía de Beijing decidiera llevar todas las fábricas y plantas generadoras de energía a otras provincias. El antiguo distrito industrial fue transformado en el “798 art district”, un lugar lleno de galerías de arte y centros de experimentación cultural. La planta de producción de acero del Shougang Group, en Beijing, supo ser la más grande del planeta en términos de producción por día. Ahora mismo está siendo readecuada para servir como parque de invierno, y sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2022. Las maquetas de los proyectos muestran rampas de ski que tienen como base a las chimeneas. Cosas chinas.

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978 Art District, Beijing.

El gran desafío de esta ciudad es cambiar los hábitos de la gente para moverse. En América y Europa estamos acostumbrados a ver estaciones de bicicletas públicas. Basta con conseguir un código, una tarjeta, para utilizar por un rato una bicicleta. En Beijing lo intentaron hasta que se dieron cuenta de lo estúpido del sistema. Las estaciones son caras de mantener, las bicicletas se acumulan en algunos puntos, faltan en otros. Así, hace dos años decidieron abrir el juego a dos o tres empresas para que inunden la ciudad con bicicletas baratas. Algún chino me dijo que no cuestan más de 100 RMB (unos 18 USD). Uno tiene la sensación de que en la calle hay más bicicletas que gente. El sistema funciona con un registro de usuario, el escaneo de un código, que devuelve el número que destraba el candado de la bici, y utiliza el GPS del teléfono para saber dónde el usuario deja ese medio de transporte. Cuesta nada, 1 RMB la hora (0.2 USD)

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Primera bici libre que encontré, Tshingua University Main Building.

Pero, como todo sistema, tiene fallas. A veces, muy pocas la verdad, algún local olvida trabar el candado, y la bicicleta queda ahí, libre. Tal vez algún viajero sin usuario la encuentre.

-Juanma Zanabria

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