UN ÁNGEL EN EGIPTO

“Si bien sabíamos por los medios de comunicación que en Egipto se estaba viviendo una difícil situación de guerra civil, no pensamos que fuera tan así. Recién habíamos llegado al Cairo cuando conocimos a Osama en la estación de subte. Eran las 7 de la mañana y, en el frío mes de febrero de 2013, aún se veía poca gente en la calle. Él fue quien se acercó a nosotros y en inglés se presentó. Había estado trabajando toda la noche y ahora regresaba a su casa. Era un policía vestido de civil y entre sus tareas estaba la de guiar y ayudar a los turistas que estaban en la ciudad, por lo que amablemente se ofreció a acompañarnos durante ese día pese a estar desvelado. Claro que al principio tuvimos dudas ante tanta generosidad. ¿Pero qué otra opción teníamos? ¿Quedarnos solos en medio del lío?

Después de caminar un poco por las calles y sentir el ambiente de hostilidad comenzamos a preocuparnos. Yo solo quería comunicarme con mi familia. Entonces Osama nos llevó a un cafetería que tenía wifi. Tomamos café y charlamos sobre la situación del país… entramos en confianza. Osama nos contó cómo él deseaba poder ayudar desde el lugar en el que estaba. Nos dio recomendaciones y advertencias. Nos llevó a ver las Pirámides de Giza. Incluso se encargó de sacarnos los pasajes para esa misma tarde hacia Luxor, donde la situación era más favorable para el turismo.

 

1 Junio TABU HISTORIA osama egipto Foto Ursula

Camino a la estación de bus, el tráfico era tremendo. La cola de autos, los bocinazos, ¡los gritos! Nadie hacía caso al semáforo. Todo un estrés, pero al mismo tiempo todo un estancamiento… Finalmente llegamos con retraso, y el colectivo se acababa de ir. Osama consiguió el teléfono del chofer del bus y le pidió que parara para esperarnos. Corrimos con el taxi hasta interceptar el bus… ¡y lo logramos! Nos despedimos de Osama.

¿Los “ángeles humanos” existen? Creo que esta historia demuestra que sí, que todos podemos transformarnos en uno. Con el simple hecho de estar disponibles para ayudar a otros desde el corazón.

No volvimos a saber de Osama. Lo buscamos por Facebook, Google, por mail… pero no lo encontramos… De todas maneras, él estará siempre en nuestros recuerdos de ese viaje y en esta historia”.

– Ursula Milsztejn Petersen

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